Yo te fui desnudando de ti mismo,
de los ((tus)) superpuestos que la vida
te habia cenido...
Te arranque la corteza ~entera y dura~
que se creia fruta, que tenia
la forma de la fruta.
Y ante el asombro vago de tus ojos
surgiste con tus ojos aun velados
de tinieblas y asombros...
Surgiste de ti mismo; de tu misma
sombra fecunda ~intacto y desgarrado
en alma viva...
Dulce Maria Loynaz
Cuba
Desnudo
Blancos, rosas Azules casi en veta,
Retraidos, mentales,
Puntos de luz latente dan senales
De una sombra secreta.
Por el color, infiel a la penumbra,
Se consolida en masa.
Yacente en el verano de la casa,
Una forma se alumbra.
Claridad aguzada entre perfiles,
De tan puros tranquilos,
Que cortan y aniquilan con sus filos
Las confusiones viles.
Desnuda esta la carne. Su evidencia
Se resuelva en reposo.
Montonia justa, prodigioso
Colmo de la presencia.
Plenitud inmediata, sin ambiente,
Del cuerpo femenino!
Ningun primor: ni voz ni flor. Destino?
O absoluto Presente!
Cierro los ojos y el negror me advierte
Que no es negror, y alumbra unos destillos
Para darme a entender que si son ellos
El fondo en algarzar en la suerte,
Incognita nocturna ya tan fuerte
Que consigue ante mi romper sus sellos
Y sacar del abismo los mas bellos
Resplandores hostiles a la muerte.
Cierro los ojos. Y persiste un mundo
Grande que me deslumbra asi, vacio
De su profundidad tumultuosa.
Mi certidumbre en la tiniebla fundo,
Tenebroso el relampago es mas mio,
En lo negro se yergue hasta una rosa.
Gorge Guillen