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Ante Un Cadaverdonde el gran horizonte de la ciencia la extension de sus limites ensancha. viene a dictar las leyes superiores a que esta sometida la existencia. ese astro a cuya luz desaparece la distincion de esclavos y senores. y la voz de los hechos se levanta y la supersticion se desvanece. a leer la solucion de ese problema cuyo solo enunciado nos espanta. y que en tus labios escuchar ansia la augusta voz de la verdad suprema. en que romper al cabo conseguiste la carcel que al dolor te retenia. tu maquina vital descansa inerte y a cumplir con su objeto se resiste. los que creen que el imperio de la vida acaba donde empieza el de la muerte. se acercaran a ti, y en su mirada te mandaran la eterna despedida. que ni es la nada el punto en que nacemos ni el punto en que morimos es la nada. cuando al querer medirla le asignamos la cuna y el sepulcro por extremos. nuestra forma, la forma pasajera con que la ingrata vida atravesamos. que nuestro ser reviste, ni tampoco, sera su ultima forma cuando muera. volveras a la tierra y a su seno que es de la vida universal el foco. el poder de la lluvia y del verano fecundara de germenes tu cieno. iras del vergel a ser testigo en el laboratorio soberano; al triste hogar donde la triste esposa sin encontrar un pan suena contigo. veran alzarse de su fondo abierto la larva convertida en mariposa; ira al lecho infeliz de tus amores a llevarle tus osculos de muerto. tu craneo lleno de una nueva vida, en vez de pensamientos dara flores, la lagrima, tal vez, con tu amada acompano el adios de tu partida. porque en la tumba es donde queda muerta la llama en nuestro espiritu encerrada. se extingue nuestro aliento, hay otro aliento que de nuevo a la vida nos despierta. alli acaban los goces y los males, alli acaban la fe y el sentimiento. y mezclados el sabio y el idiota se hunden en la region de los iguales. y perece la maquina, alli mismo el ser que muere es otro ser que brota. del antiguo organismo se apodera y forma y hace de el otro organismo. un nombre sin cuidarse, indiferente, de que ese nombre se eternice o muera. y cambiando las formas y el objeto se encarga de que viva eternamente; mas la vida en su boveda mortuoria prosigue alimentandose en secreto. a la que tanto nuestro afan se adhiere, la materia, inmortal como la gloria, cambia de formas, pero nunca muere. Manuel Acuna No el hombre, sino el cadáver. El hombre necesita la tierra entera. Chejov Dramaturgo ruso |

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