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Besos Dormidosy nos preguntaremos quiénes somos, dónde nos conocimos, qué buscamos, y tal vez nos respondan nuestros ojos, ignorantes del miedo a la palabra, pues la verdad les grita desde el fondo. Y al mirarnos, habrá una luz recóndita de tibio colorido melancólico, que abrirá perspectivas imprevistas, y que será en sí misma testimonio de algo que fue, que ya es insostenible, tan quimérico como el unicornio. llevaban un clamor de intenso gozo, entretejían lágrimas y risas en verdes primaveras y en otoños, calendario de pétalos dormidos, dormido el tiempo sobre nuestros rostros. a la orilla del río, entre los olmos, se despertó la niebla del cansancio, y repobló el paisaje de abandono. Y los besos se fueron marchitando, sin casi percibirlo, sin sollozos. Y hoy sólo son costumbre, su arrebato en retirada triste, sin retorno. Es hora de partir; se fue la magia, el temblor está en calma, el amor prófugo, los besos silenciosos, tan dormidos que no despertarán, como nosotros. Francisco Álvarez |
